Armando Caballero
¿Qué es lo que más te apasiona de la genética?
Que me ayuda a entender cómo ocurre la evolución. Como decía Dobzhansky, nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la evolución, y a eso hay que añadir que la evolución no tiene sentido sin la genética. Cuando entiendes cómo el cambio genético ha ido modelando las formas, estructuras, colores y comportamientos de los seres vivos, y ves que casi todo puede tener una explicación evolutiva y poco se deja al azar, la naturaleza se disfruta con otros ojos.
¿Cómo empezó tu viaje en la genética? ¿Te influyó alguna persona en concreto? ¿Alguna lectura en concreto?
Mi interés por la genética se inició gracias al profesor Juan Ramón Lacadena. Su talento para transmitir conceptos complicados con gran claridad y su visión muy actualizada, pero a la vez crítica, de la ciencia, decantaron mi interés por esta materia. Más tarde, las materias de Genética de Poblaciones y Evolutiva y de Genética Cuantitativa del Prof. Carlos López-Fanjul, centraron mi atención en la visión poblacional y evolutiva de la genética. El componente matemático me entusiasmó: una ecuación vale más que mil palabras.
Cuéntanos un logro o un momento clave de tu trayectoria
El periodo clave en mi formación fue la estancia de casi siete años en la Universidad de Edimburgo; una etapa vital que compartí con mi mujer, Esther, y en la que nació uno de nuestros hijos. Allí tuve el privilegio de trabajar con el profesor William (Bill) Hill, el genetista de caracteres cuantitativos más importante del mundo. Con él profundicé en una amplia gama de conceptos teóricos y me entrené en una filosofía de trabajo basada en la persistencia, con un equilibrio perfecto entre la teoría y sus aplicaciones prácticas.
¿En qué líneas de investigación estás trabajando ahora?
Aplicamos los conceptos de la genética de poblaciones a cuestiones prácticas, como estimar la diversidad genética y la consanguinidad de las poblaciones y sus consecuencias. También en estimar el censo efectivo de población que, en términos sencillos, es el número de individuos que contribuye a la descendencia de una forma efectiva, y que puede ser mucho menor que el número de individuos de la población. Estas aplicaciones son de interés para conocer el estado de conservación de cualquier especie, aunque en la actualidad me centro más en especies marinas, al estar integrado en el Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo y en el contexto que brinda Vigo, y Galicia en general, como un entorno privilegiado y de referencia internacional en este campo.
¿En qué crees que este proyecto puede contribuir al avance del conocimiento científico?
En el contexto actual de cambio climático y deterioro de los hábitats por el impacto de la actividad humana, las poblaciones de muchas especies sufren una reducción del número de individuos que las conforman. Esto implica problemas de pérdida de diversidad, capacidad de adaptación a los factores ambientales y las consecuencias negativas de la consanguinidad, llevando a muchas poblaciones a su desaparición. Nuestras aplicaciones teóricas y prácticas intentar mitigar o, al menos, entender, las consecuencias de estos procesos tan negativos.
¿Cómo te ha ayudado la Sociedad Española de Genética?
La Sociedad es un punto de interacción con toda la comunidad de genetistas españoles. Presenté mi primer trabajo en las XXI Jornadas Luso-Españolas de Genética, en el año 1985 en Vila Real (Portugal), que era entonces el congreso conjunto entre la SEG y la sociedad portuguesa de genética. Desde entonces, he participado en un total de 14 ediciones. Asimismo, he participado en otras 14 ediciones del Seminario de Genética de Poblaciones y Evolución y en otras 6 en la Reunión Nacional de Mejora Genética Animal, organizados con el apoyo de sus correspondientes secciones de la SEG. Por tanto, los congresos de la SEG han sido para mí un foro de debate con colegas y la posibilidad del establecimiento de colaboraciones durante toda mi carrera científica. También ha sido una fuente de información científica, docente y de divulgación por medio de su web. He podido además participar directamente en la sociedad, siendo secretario de esta en el periodo de 2007 a 2010, bajo la presidencia de la Prof. María Jesús (Chechu) Puertas, lo que me brindó un gran conocimiento sobre su funcionamiento y utilidad.
¿Por qué crees que deben unirse las nuevas generaciones a SEG?
Por el mismo motivo por el que me uní yo. Es un foro ideal para presentar tus trabajos, conocer a los científicos de tu campo y que te conozcan a ti. Algo que vas reforzando con el tiempo es que hay que apreciar lo que tenemos en nuestro país, y los congresos de la SEG nada tienen que envidiar a otros congresos internacionales, porque aquí tenemos muchos y muy buenos científicos. Los más jóvenes aprenden de los veteranos y viceversa.
¿En qué campos científicos relacionados con la Genética piensas que se va a producir un mayor desarrollo para la sociedad?
Probablemente en los campos en los que ya se produce, el de las aplicaciones genéticas a las enfermedades humanas y animales, a las plagas de plantas, y a la tecnología de la alimentación en un mundo cada vez más numeroso. Me gustaría que avanzara también en dar soluciones a los problemas medioambientales y de extinción masiva que nos acucian, aunque no soy muy optimista en ese aspecto.
Si pudieras describir tu trabajo en unas palabras ¿cuáles serían?
Uno del que disfruto profundamente en todas sus vertientes: la docente, la investigadora, la divulgadora, e incluso la de gestión (dosificada). Cuando te encanta lo que haces, la frontera entre el trabajo y la diversión se difumina; no existen horarios ni días festivos. La ciencia está continuamente en tu cabeza y, para bien o para mal, te cuesta desconectar.
Si fueras un gen, ¿qué función cumplirías?
Dado que me gusta viajar, pero cada vez me da más pereza hacerlo, podría ser un transposón, confiando en no producir demasiadas mutaciones.