Obituario
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En recuerdo de R.Bruce Nicklas (1932-2025)
Me entero, con pesar y retraso, del fallecimiento del Profesor R. Bruce Nicklas, con quien tuve el privilegio de trabajar en su laboratorio de la Universidad de Duke. Como refleja muy bien Leocadia Paliulis en su panegírico en Journal of Cell Biology (Paliulis, L. V. 2026), Bruce fue un pionero en desvelar los mecanismos de los movimientos cromosómicos en división celular; sus experimentos demostrando la estabilización de los cromosomas por tensión supusieron el inicio de un campo de investigación que se fue enriqueciendo a lo largo de los años con una fructífera serie de experimentos acerca de los mecanismos citológicos y moleculares que aseguran el reparto correcto de los cromosomas en mitosis y meiosis, culminando con los que revelaron las señales que integran el punto del control del ciclo celular antes de la entrada en anafase. En palabras de su mujer, Sheila Counce, también distinguida bióloga: “Bruce hace los experimentos cruciales y luego los demás se dedican a tratar de explicar por qué suceden las cosas de esa manera”. Era su mujer, pero razón no le faltaba.
Pero es que, además, Bruce encarnaba, en mi opinión, el científico perfecto: inteligente, creativo, riguroso, habilísimo – y lo más raro de todo – humilde. Como dice Paliulis nunca quiso liderar un gran grupo de investigación, para los que tuvimos la suerte de trabajar con él, aquello era el paraíso; el contacto directo, el intercambio de ideas, los “journal club”, el respeto por las personas, el reconocimiento del trabajo bien hecho… todo en armonía, funcionando como una máquina bien engrasada. Siempre le gustó el laboratorio, él mismo realizaba sus experimentos de micromanipulación en unos enormes microscopios invertidos, rodeados de joysticks y de cámaras de vídeo ¡y de película de super 8! asentados sobre unos igualmente enormes cojines de dura gomaespuma que evitaba las vibraciones. Allí rebanaba los husos de los meiocitos de grillos con unas agujas de vidrio de punta de 0,1µm, fabricadas de forma manual a partir de un capilar; era capaz de colgar micropesas de la punta de una aguja para medir el ángulo de su deformación, y con la misma detener el movimiento de un cromosoma y así estimar la fuerza del movimiento anafásico…¡experimentos de otro mundo! Que Bruce utilizara en ocasiones mis agujas fue para mí un gran motivo de orgullo ¡no se conformaba con cualquier cosa!
Fuera del laboratorio, Bruce era también una persona extraordinaria; culto, amable, tolerante y con un enorme sentido del humor; admirador de Italia y su cultura. Los Nicklas, Bruce y Sheila, eran unos anfitriones fantásticos, se querían mucho y hacían de la vida cotidiana una fiesta: los recuerdo cocinando pasta para la cena a ritmo de jazz, con una copa de buen vino y viendo los mapaches que asomaban desde el bosque por el gran ventanal, celebrando Thanksgiving, conversando relajadamente sobre cualquier cosa, ilustrándonos sobre la sociedad americana real, tan desconocida para nosotros, llenos de prejuicios en ocasiones… , amigos que te hacen comprender que la gente honesta y trabajadora es la que conforma un gran país.
Su partida es la pérdida de un excelente científico y persona, pero deja, como decía Sheila, un gran bagaje de conocimiento sobre el que muchos otros aún pueden apoyarse y avanzar. Los que le tratamos y le quisimos le recordaremos siempre.
Pilar Arana

Obituario en memoria del Dr. Enrique Cerdá
Enrique Cerdá Olmedo: una vida dedicada a la genética y la creatividad.
Por Javier Avalos y Luis M. Corrochano
El sábado 27 de diciembre ha fallecido el catedrático de Genética Enrique Cerdá-Olmedo, una de las figuras más brillantes e innovadoras de la ciencia española. Enrique, como quiso siempre que le llamaran, dedicó su vida al estudio de los mecanismos genéticos en microorganismos, convirtiéndose no solo en un referente internacional en genética de hongos, sino también en un pionero de la genética molecular en España y un maestro excepcional para varias generaciones de científicos. Su trabajo contribuyó de forma notable a establecer las bases institucionales y conceptuales para el desarrollo de la genética moderna en nuestro país, dejando un legado que trasciende sus numerosos descubrimientos científicos. Su trayectoria personal y científica constituye un referente de dedicación a la Genética en España durante más de medio siglo. Como investigador destacó por un rigor experimental extraordinario y una creatividad poco común. Formador de genetistas, creador de escuela y pensador original, su obra abarca desde aportaciones en los mecanismos genéticos en bacterias y hongos hasta reflexiones sobre la evolución del metabolismo secundario y la conducta en microorganismos. En su extensa actividad docente e investigadora formó futuros catedráticos de Genética en las universidades de Salamanca (Arturo Pérez Eslava), Murcia (Francisco Murillo Araujo, Santiago Torres Martínez y Rosa Ruiz Vázquez), Córdoba (Carmen Pueyo de la Cuesta y Reyes González Roncero), Extremadura (Alfonso Jiménez Sánchez) y Málaga (Eduardo Rodríguez Bejarano), así como en su propia universidad (Juan Ramón Medina Precioso, Isabel López Calderón, y los autores de este obituario), contribuyendo decisivamente a la consolidación institucional de la genética como disciplina universitaria en España.
Leer el obituario completo:

Con el fallecimiento del profesor don Antonio García-Bellido, quien fuera el científico español con el mayor número de premios y distinciones en activo, la comunidad académica pierde a una de sus figuras más eminentes. Su pérdida nos deja una profunda deuda científica y cultural.
Genetista de la mosca del vinagre y profesor ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Antonio García-Bellido se sumó, junto a don Santiago Ramón y Cajal y a don Severo Ochoa y Albornoz, a los esfuerzos denodados de varias generaciones de científicos por romper las fronteras científicas seculares que han mantenido a nuestro país en una situación de aislamiento en materia científica. Antonio, como quería ser llamado, fue un investigador sin complejos que alcanzó todos sus logros gracias a su mente aventurera. Como reseñara su amigo, el neurocientífico belga Alain Ghysen, tenía un ansia indomable por conocer la naturaleza de los animales.

Obituario en memoria de la Dra. Ana María Vázquez López-Lomo
El 10 de junio murió Ana María Vázquez López-Lomo. Nos dejó tras una compleja enfermedad que acabó aislándola en su casa. Ana introdujo el cultivo in vitro de tejidos vegetales en el de Genética de la Universidad Complutense y creó una gran familia de genetistas y amigos a su alrededor.
Conocí a Ana en octubre de 1974. Yo iba a comenzar el cuarto curso de la Licenciatura en Biología y decidí hablar con el profesor Lacadena acerca de la posibilidad de ser un estudiante colaborador. Me presentó a Ana, animándome a colaborar con ella.
La primera impresión que tuve fue la de una persona muy vivaz, hablaba con todo el mundo y su voz era la de una soprano lírica. Me gustó y no dudé en trabajar con ella. Me introdujo rápidamente en el mundo del cultivo in vitro, enseñándome todo el protocolo a seguir en un cuarto acristalado, que había construido, en el que el aire se esterilizaba mediante unos tubos UV. Las cabinas de flujo laminar llegaron mucho más tarde. También me inició en la fotografía, ya que presentaba su tesis en breve; estuve ayudándola en el revelado de carretes y la impresión de múltiples fotos.
En diciembre de ese año se casó con Edward Wiltshire, yéndose a vivir a Londres por un año.
Durante esos meses conocí también a Marisa Ruiz (otra persona querida que nos ha
abandonado hace unos tres años). Estaba iniciando su tesis bajo la dirección de Ana.
Ana volvió de Londres con un montón de ideas, gracias a una de ellas hice mi tesina.
En 1977 se incorporó al grupo Julia Rueda, unos años más tarde lo hizo Charo Linacero y así sucesivamente llegaron Víctor González, Luis García, Marisa Gisela López, Estefanía Freitas, Javier Ibáñez e Isabel Ballesteros, formando la gran familia que creó Ana. El cultivo in vitro estuvo presente en todas las tesis, analizando distintos aspectos, como regeneración de plantas, papel de las fitohormonas, embriogénesis somática, variación somaclonal, expresión génica, marcadores moleculares, secuencias variables. Cada vez que había que solicitar un proyecto nos reuníamos en su casa por la tarde. Cenábamos e incluso dormitábamos algo, escribiendo cada uno una parte de la solicitud. Ana fue una pionera del cultivo in vitro en España, colaborando con investigadores españoles y extranjeros, como Indra K Vasil.
A Ana no solo le fascinaba la ciencia, sino también la música, algo que compartíamos. Se apuntó al coro microcosmos de la facultad, cosa que no nos extrañó, ya que como indiqué anteriormente, tenía una voz muy bonita, de soprano lírica. Por más que insistió no logró convencerme de que me apuntara al coro.
Las personas que he citado compartieron con ella no sólo el trabajo, sino también la amistad, pero hay muchas más, tanto en Genética, como Conchita Romero o Mª Carmen Cuadrado, por poner solo dos ejemplos, como en otros ámbitos. Elisabeth Wiltshire, hija de Ana, ha descrito así a su madre: Una persona buena, especialmente buena y optimista, nunca se deprimió ante cualquier eventualidad no deseada, todos los reveses que sufrió (fundamentalmente su enfermedad) no le hicieron mella.
Muchas gracias Ana por todo lo que has supuesto para muchísima gente.
F Javier Espino

Obituario en memoria de la Dra. Roser González-Duarte (1945–2025)
Presidenta de la Sociedad Española de Genética (1994–1998)
Con profunda tristeza y enorme respeto, desde la Sociedad Española de Genética lamentamos comunicar el fallecimiento de la Dra. Roser González-Duarte, una figura clave en la historia de la genética en España, cuya trayectoria científica, académica y humana ha dejado una huella imborrable en varias generaciones de investigadores.
Catedrática de Genética en la Universitat de Barcelona, Roser fue una pionera en genética molecular en nuestro país. Con una formación inicial en química, su determinación y pasión por la biología la llevaron a incorporarse a uno de los primeros grupos de genética de España. Su carrera temprana se forjó en un contexto poco favorable para las mujeres en la ciencia, y sin embargo (o precisamente por ello) se convirtió en una referencia esencial para tantas científicas que vinieron después. Fue también una firme defensora de la bioética, la equidad de género en la ciencia y la transferencia del conocimiento a la sociedad.
Durante décadas, Roser lideró investigaciones innovadoras sobre las bases genéticas de las enfermedades hereditarias de la visión. Su grupo fue pionero en aplicar técnicas como la secuenciación de ADN, la PCR, la edición génica con CRISPR y el diagnóstico genético de enfermedades raras por secuenciación masiva. Fue fundadora de la empresa DBGen Ocular Genomics, un ejemplo de cómo la investigación pública puede dar el salto al ámbito aplicado sin perder el compromiso con el rigor y la ética científica.
Roser fue también una extraordinaria docente, impulsora de nuevas asignaturas en genética molecular, ingeniería genética y terapia génica, que marcaron un antes y un después en los estudios de biología y biomedicina en España. Su entusiasmo, su exigencia intelectual y su capacidad para transmitir la emoción del descubrimiento inspiraron a incontables estudiantes.
En el ámbito institucional, su contribución fue igualmente notable. Además de haber presidido esta Sociedad entre 1994 y 1998, ocupó cargos de gran responsabilidad en la Universitat de Barcelona, en agencias de calidad universitaria y en comités de bioética. Fue también miembro fundadora de AMIT y una activa mentora de jóvenes investigadoras, muchas de las cuales hoy lideran grupos de investigación propios.
Pero más allá de sus innumerables logros profesionales, la recordaremos por su integridad, su calidez y su inquebrantable compromiso con la ciencia hecha desde la excelencia y con vocación de servicio. Roser no solo creó escuela: creó comunidad, impulso y propósito.
Desde la Sociedad Española de Genética queremos expresar nuestro más sentido pésame a su familia, colegas y amistades, así como a todas las personas que, de una forma u otra, fueron tocadas por su sabiduría y su generosidad. Su legado continúa vivo en cada uno de nosotros.
Gracias, Roser. Que la tierra te sea leve.
Teresa Roldán,
Actual presidenta de la SEG

Pedro Ripoll Quintas, un científico singular
La Genética ha perdido un profesional poco frecuente en estos tiempos de secuenciaciones masivas, análisis informatizados y, en general, de costes cada vez más prohibitivos para instituciones y países. Pedro, una persona sencilla y amable, formulaba preguntas muy básicas sobre cómo el genoma se expresa en la biología de cualquier individuo. Hace más de medio siglo, el formato habitual de una Tesis Doctoral era un ensayo de varios cientos de páginas encuadernadas en varios volúmenes. Sin embargo, la suya, dirigida por el profesor Antonio García-Bellido, fue un escueto libreto pero que abordaba un asunto trascendental: ¿Cuántos genes componen un organismo? Quienes hoy pretendan responder a esa pregunta con condescendencia deberían reflexionar un poco más sobre el concepto de gen. Su profundidad de análisis y creatividad experimental le abrieron las puertas a los mejores laboratorios de genética del momento en San Diego, California, y Zürich, Suiza, hasta conseguir su integración definitiva en el Centro de Biología Molecular del C.S.I.C. en Madrid.
Más allá de su jubilación administrativa, que no intelectual, Pedro siguió interesado en cómo los genes modifican su expresión dependiendo del lugar en el cromosoma en que se localicen. Un tema poco frecuentado por quienes sienten la imperiosa necesidad de, o solo saben, romper la arquitectura biológica para hacer sus investigaciones. El buen criterio y la hospitalidad de la profesora Isabel Guerrero hicieron posible que Pedro mantuviese su cerebro activo hasta el final, a los 82 años. Su vida profesional puede definirse como la de un genetista a la vieja usanza, de los de lápiz y papel.
Las generaciones posteriores de investigadores deben un agradecimiento especial a Pedro Ripoll. No sólo formó y patrocinó a figuras muy relevantes de la ciencia actual, tanto nacionales como internacionales, sino que consiguió algo que ha cambiado la vida de todos los jóvenes estudiantes de doctorado. Entre 1988 y 1990 ejerció como Director General de Investigación Científica y Técnica siendo ministro Javier Solana. Gracias a su empeño personal, los becarios de investigación empezaron a cobrar sus becas de forma regular cada mes, en lugar de la frecuencia errática, siempre acumulada, y retrospectiva que era la norma. Sirva esta anécdota para dar perspectiva histórica a otra pregunta fundamental: ¿por qué no despega la ciencia en España?
Alberto Ferrús
ExDirector del Instituto Cajal. CSIC y ExPresidente de la Sociedad Española de Genética

El pasado 5 de julio falleció Ramón Giráldez, Catedrático de Genética de la Universidad de Oviedo y decano de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo entre los años 1985 y 1993. Ramón, estudió biología en la Universidad Complutense de Madrid donde obtuvo el doctorado y empezó su carrera académica como profesor de genética. En 1981 llegó a la Universidad de Oviedo y poco tiempo después obtuvo la Cátedra de Genética. Aparte de su enorme trayectoria como docente, Ramón inició y desarrollo nuevas líneas de investigación en la U. de Oviedo, primero en citogenética de plantas, y posteriormente en genética y mejora genética de judía común, que se continua desde el SERIDA-Gobierno de Asturias. También, fue director de numerosas Tesis doctorales a estudiantes que ahora desarrollan sus carreras científicas y docentes en instituciones españolas. Además, Ramón fue miembro de la SEG, participando en numerosos Congresos y reuniones científicas de esta sociedad

Carles Pla Zanuy, Catedrático emérito de Genética en la Universitat de Girona ha fallecido el 4 de abril de 2024 en su casa de Valldoreix, rodeado de su familia. Nació el 12 de julio de 1946 en la ciudad barcelonesa de Santa Coloma de Gramenet, donde transcurrió su infancia y juventud temprana. Obtiene la licenciatura en Ciencias (Biología) por la Universitat de Barcelona en 1972. Inicia su carrera en la investigación científica con su tesis doctoral sobre el estudio de la canalización del fenotipo en caracteres que presentan a su vez respuesta selectiva en la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster, bajo la dirección de José Luis Mensua Fernández en la Universitat Autònoma de Barcelona, y allí se doctora en 1981. Durante su estancia post‐doctoral en el National Marine Service del NOAA (USA) en Seattle con Fred Utter se inicia en la aplicación de las metodologías genéticas moleculares en estudios poblacionales y filogenéticos de peces. Allí se entrena específicamente en el uso de las técnicas de electroforesis de proteínas y ADN mitocondrial aplicadas a salmónidos. Especialidad que completa en estancias con otros dos de los científicos norteamericanos más relevantes de su tiempo en este campo, Charles Aquadro en la Cornell University (Ithaca, Nueva York) y Allan C. Wilson en la University of California en Berkeley. Una vez creada la Universitat de Girona, allí establece el Laboratorio de Ictiología Genética siendo pionero en España en la aplicación de estos métodos moleculares para el estudio y gestión de las pesquerías y actúa a su vez como representante del Consejo Interuniversitario en el Consejo de Pesca de Cataluña desde 1992 hasta 2008.
En sus más de 35 años de carrera profesional ha coordinado y dirigido diversos proyectos de investigación nacionales y europeos, tesis doctorales, entre ellas las de los firmantes de este obituario, y cuyos resultados publicó tanto en artículos científicos como de divulgación. Fue también activo gestor universitario. Sus cargos académicos comienzan en 1985 cuando se integra en el grupo fundacional de los estudios de Ciencias de la actual Universitat de Girona actuando como Coordinador del tercer curso de ciencias del Colegio Universitario de Girona. Dada su formación académica, así como su vitalidad y elocuencia naturales, fue elegido para diversos cargos, entre ellos Coordinador de estudios, Director del Departamento de Biología y Decano de la Facultad de Ciencias. A partir de su real convencimiento de la importancia de asistir y transferir conocimiento hacia aquellas instituciones que lo solicitaran, participa con expresa dedicación de varias actividades de cooperación académica internacional. Destacan entre ellas las realizadas en Nicaragua (URACCAN) y Cuba (Universidad Camilo Cienfuegos, Matanzas y ECOVIDA, Pinar del Río). La relación con el deporte era intensa y apasionada, culé crítico hasta la médula, entrenador de baloncesto en su juventud, y activo gestor en el Club de Rugby Sant Cugat.
Entusiasta del rugby no por casualidad, ya que sus dos hijas e hijo son jugadores de rugby, a los que acompañó en numerosas competiciones nacionales e internacionales, que disfrutaba vivamente, en especial los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 donde dos de ellos participaron con el equipo español.
Durante los últimos tres años lidió contra un cáncer de pulmón, con paciencia, tesón y gran espíritu de lucha. Tanta, que no dudó en participar de un ensayo clínico cuando el protocolo clásico ya no fue suficiente. De personalidad fuerte, enérgica y poseedor de una gran locuacidad; sin embargo, Carles marchó sin ruido, se fue discretamente.
María Inés Roldán Borassi y Jose Luis García Marín, Universitat de Girona.

Francisco J. Ayala falleció en la madrugada del viernes 3 de marzo a los 88 años de edad. El 12 de marzo cumpliría sus 89.
Es bien conocida la talla intelectual (científica y humanista) del Prof. Ayala. Ha hecho contribuciones a la ciencia a muy diferentes niveles que le han granjeado un reconocimiento mundial incuestionable. Durante su fructífera carrera ha llevado a cabo investigaciones fundamentales en el campo de la evolución biológica, desde las relacionadas con el proceso de especiación y su correlación con la variabilidad genética de las poblaciones, la demostración empírica del reloj molecular de la evolución, hasta otras sobre evolución de patógenos, como el de la malaria, que han tenido importantes implicaciones en la salud humana.
El Prof. Ayala ha sido un promotor decidido de la independencia de la ciencia y la religión, al tiempo que un diálogo entre ellas, participando en numerosos foros y procesos legales en defensa de la enseñanza de la evolución biológica. Ha jugado un papel clave en la promoción de la ciencia dirigiendo o formando parte de diferentes organizaciones científicas o comités de alto nivel como, por ejemplo, desde la presidencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia o siendo asesor para la ciencia del Presidente Clinton.
El Prof. Ayala ha dedicado toda su vida a la enseñanza y la investigación, colaborando con multitud de científicos y formando estudiantes procedentes de todo el mundo a los que ha tratado con absoluta dedicación. Cabe destacar su implicación en la educación superior de las minorías hispanas de los EEUU y la formación de científicos del ámbito iberoamericano. Deja un enorme legado.
A través de estas palabras queremos rendirle desde la SEG un sentido homenaje y agradecerle lo mucho que ha aportado al avance de la ciencia y al conocimiento en general. Nuestras más sinceras condolencias a su familia, colaboradores y amigos.
Andrés Moya

Una invitación a oír la última palabra: muere a los 70 años Josep (Pep(e)) Casadesús, profesor y microbiólogo vitalista.
Josep Casadesús fue catedrático de Genética en la Universidad de Sevilla, y dedicó su vida a Salmonella enterica como organismo modelo de patogénesis bacteriana y genética microbiana. Nada es pequeño en microbiología, porque los microbios, incluso un solo microbio, ofrece la imagen mas completa posible de toda la Naturaleza, de toda la Vida. Por eso los que aman un microbio aman toda la vida; por eso nuestro amigo -seguirá por siempre siendo nuestro amigoes un microbiólogo vitalista. Siempre incluía al final de sus mensajes -siempre tan cariñosouna frase, en francés, de Louis Pasteur que sin duda define su pasión: “Messieurs, ce sont les microbes qui auront le dernier mot”; “le dernier mot”, la última palabra, que él nos invita a oír atentamente, porque esa palabra contiene la Vida.
Josep Casadesús, que firmaba “Pep(e)” para consagrar la unión de sus patrias, nació en Casserres, un pequeño pueblo de la comarca del Berguedà, Cataluña, España. Obtuvo su Ph.D. trabajando con Rhizobium en la Estación Experimental del Zaidín, CSIC (Granada, España) bajo la supervisión de José Olivares. Como postdoctorado, Casadesús recibió formación en biología molecular en la Universidad de Sussex (Falmer, Inglaterra) trabajando con Ray Dixon, y en genética bacteriana en la Universidad de Utah (Salt Lake City, EE. UU.) trabajando con John Roth. Ha sido profesor invitado en el Biozentrum, Universität Basel (Suiza) y en la Università degli Studi di Sassari (Cerdeña, Italia). En 1995 impulsó la creación del Grupo de Microbiología Molecular de la Sociedad Española de Microbiología, del que fue Presidente hasta el año 2000, y Vicepresidente de la Sociedad Española de Genética (1995-1999). De 2005 a 2010, Casadesús fue Embajador de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) en Europa Occidental. A lo largo de los años, ha sido un activo editor y traductor de libros. El legado filosófico de Max Delbrück “¿Mente a partir de la materia?” es su traducción favorita al español. Como Editor de libros, recordamos el significativamente titulado “Descifrar la Vida” (1994), junto con Ruiz Berraquero, y su tarea editorial más reciente, “Epigenetics of Infectious Diseases” (2017), coeditado con Walter Doerfler. Fue Editor de Plasmids, International Microbiology y PLoS Genetics. En 2019 fue elegido miembro de la Academia Europea de Microbiología.
En estos últimos años, las investigaciones de Pep(e) se centraron en las ADN metiltransferasas. Dio un paso más en la comprensión de la información genética, estudiando como esa información fluye también entre los genes (control transcripcional, epigenética) a través de los procesos de modificación del ADN. Hay que resaltar que cuando comenzó a trabajar en esta línea el campo era muy reducido y los pocos laboratorios interesados en la epigenética bacteriana formaron un pequeño club. En los últimos seis o siete años, se sentía enormemente complacido al ver un crecimiento espectacular del campo y un número cada vez mayor de artículos inspiradores sobre epigenomas de ADN bacteriano. Fue consciente (y feliz) al constatar hasta qué punto había contribuido personalmente a abrir un fértil campo de investigación sobre la Vida.
Así era Pepe, disfrutaba genuinamente del avance común de la Ciencia en el sentido más puro. En su opinión (y en la nuestra), hay muchos desarrollos emocionantes en marcha en microbiología. Estaba especialmente atento a la posibilidad de explorar si existían patrones ordenados en la reducción genómica, cómo se explicaban las interacciones microbianas en los microbiomas, la terapia con fagos, la genómica de células individuales y la modificación epigenética del genoma eucariótico impulsada por las interacciones huésped-patógeno. Hubiese querido progresar mas en la modelización matemática de procesos complejos; crucial para comprender lo que está sucediendo y sobre todo por dónde hay que explorar. Ser consciente de lo que se debería hacer es una condición del buen científico, como lo era Pep(e).
Pep(e) era un enamorado de la Microbiología, y sabía transmitir a sus alumnos la pasión por el conocimiento y la ciencia. La Ciencia desde nuestro. Pepe tuvo una trayectoria internacional amplísima, y pudo haberse establecido en cualquier país del mundo. Sin embargo, eligió Sevilla, interrumpido por los veranos en Santa Pola, para inculcar en los jóvenes no solo el amor, sino también el respeto, por la ciencia y la experimentación estricta y precisa. No le gustaban los grandes titulares ni las revistas que seguían las modas científicas. Prefería las revistas de siempre. Y comer. No concebía una reunión científica, una Tesis o una visita sin disfrutar de los manjares locales, el vino perfectamente maridado, y una larga sobremesa en la que podía hablar de ciencia, literatura, arte (como el Retablo de Pedro de Campaña en la Catedral de Santa Ana de Triana) o filosofía. Pep(e) abrazó la vida con entusiasmo, y cuidó a sus amigos y colegas. Consecuencia de ello, el inmenso pesar de su marcha prematura, rápida, sin molestar, muy a lo Pep(e).
Nunca eludió hablar de la muerte, que siempre le pareció formar parte de la vida con naturalidad. Cuando murió su padre, en 2007, su homenaje particular fue escuchar el Requiem de Johannes Brahms, en una versión que había comprado con antelación viendo que el momento se acercaba. Aparte de que siempre fue brahmsiano, el hecho de que Brahms compusiera el Requiem cuando murió su madre lo hacía especialmente apropiado. Además, como decía, Brahms es luteranamente austero y sereno, especialmente en su segundo movimiento, que siempre fue su preferido.
Denn alles Fleisch (Entonces toda la carne), es ist wie Gras (es como la hierba), und alle Herrlichkeit des Menschen (y toda la grandeza del hombre) wie des Grases Blumen (es como la flor de los prados); Das Gras ist verdorret (la hierba está seca), und die Blume abgefallen (y la flor está marchita).
Pero como la hierba y las flores, la memoria de Pep(e) Casadesús volverá a crecer por siempre.
Celebremos haber podido comer con él en los verdes campos nutridos por los microbios eternos. Gracias por haber vivido, querido Pep(e), gracias, amigo. Bruno González Zorn, Universidad Complutense de Madrid Fernando Baquero, Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria
Bruno González Zorn, Universidad Complutense de Madrid
Fernando Baquero, Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria

El pasado día 17 de diciembre falleció el Profesor William G. (Bill) Hill a los 81 años. Como dijo Bruce Walsh en la charla inaugural de la cuarta Conferencia de Genética Cuantitativa que tuvo lugar en Edimburgo en 2012, Bill Hill era, indiscutiblemente, el mejor genetista cuantitativo del momento en todo el mundo. Afirmación compartida por la generalidad de los especialistas en la materia, como había ocurrido previamente con su director de tesis Alan Robertson.
Bill destacó en numerosos campos, empezando por la genetica cuantitativa aplicada a la mejora animal y extendiéndose luego a la genética de poblaciones y evolutiva. Sus estudios sobre la selección artificial en poblaciones finitas y el efecto del ligamiento en el devenir de las variantes genéticas por selección, desarrollados con Alan Robertson (el famoso efecto Hill- Robertson) supusieron un hito de gran relevancia, por ejemplo en la interpretación y aplicación de los análisis genómicos actuales. Otra de sus importantes contribuciones fue la ampliación de la teoría de límites a la selección artificial, desarrollada por Alan Robertson en 1960 y centrada en el sino de las variantes genéticas presentes en la población base, incorporando la contribución de nuevas mutaciones surgidas durante el proceso selectivo, cuya comprobación experimental fue el tema de la tesis doctoral de uno de los autores de esta reseña, dirigida por el otro cuya tesis fue, a su vez, dirigida por Bill. Sus numerosas aportaciones al estudio de las causas del mantenimiento de la variabilidad genética alcanzaron una dimensión extraordinaria en la comprensión de la evolución de la diversidad biológica. Pero Bill también realizó muchas más contribuciones a la genética cuantitativa y de poblaciones como, por ejemplo, las relativas a la predicción del censo efectivo de población, la varianza generada por mutación, la variación en las relaciones de parentesco entre individuos, la heterogeneidad de la varianza ambiental, la estimación de la heredabilidad y la correlación genética y diversas aplicaciones de la genética cuantitativa al análisis de datos genómicos.
Fellow of the Royal Society desde 1985, Bill fue capaz de aglutinar en el Institute of Evolutionary Biology de la Universidad de Edimburgo a otras grandes figuras de la genética evolutiva como Nick Barton y Brian y Deborah Charlesworth. La Universidad de Edimburgo se convirtió, ya con Alan Robertson, pero muy fortalecida por Bill Hill, en el epicentro de la Genética Cuantitativa mundial, caracterizado por el trasiego de personajes y las discusiones científicas consiguientes. Los que tuvimos la suerte de trabajar bajo la dirección de Bill durante varios años en distintas épocas pudimos constatar y disfrutar del continuo trato con ilustres visitantes al centro como, en la década de los 90, Mark Kirkpatrick, Michael Turelli, Russ Lande, Joe Felsenstein, Monty Slatkin, Bruce Weir, Daniel Gianola, Ruth y Frank Shaw, Tom Meagher, entre otros muchos, así como los anteriores estudiantes de Alan o Bill, como Leo Demplfe, Asko Maki-Tanila, Daniel Sorensen, Frank Nicholas y Trudy Mackay.
En repetidas ocasiones. Bill y su esposa Rosemary ofrecían una cariñosa acogida a los visitantes con una cena o comida de bienvenida en su casa de Gordon Street. Bill era una persona muy afable, siempre dando muy buen trato a sus estudiantes, colaboradores y visitantes, y era un verdadero placer trabajar con él. Su capacidad de trabajo era inigualable e inagotable, combinando su propia labor de investigación con la atención a numerosos estudiantes pre y postdoctorales (del orden de un centenar durante su larga carrera), la colaboración con colegas del Roslin Institute, el Scottish Agricultural College, y otros centros, su función de gestor como director de departamento primero, y como decano de la facultad de Ciencia e Ingeniería después, y sus asesorías científicas para empresas de mejora animal. Siempre que le entregabas algún escrito o resultado te lo devolvía sin falta al día siguiente con correcciones y comentarios porque, cómo él decía, nunca debía demorar el trabajo de sus colaboradores. La capacidad de Bill era ilimitada, siendo capaz de hacer una deducción matemática en unos segundos en un trozo de papel en medio del pasillo. Incluso después de una cena, como ocurrió en la casa de Madrid de uno de los autores de esta reseña donde, prescindiendo del resto de los comensales, le explicó con fórmulas y todo, la teoría que estaba desarrollando en el momento.
Bill promovía un ambiente intelectual exquisito y continuado. Los famosos cafés de media mañana, donde se coció buena parte del desarrollo de la genética cuantitativa, inicialmente en el despacho de Alan Robertson en el Instituto de Genética Animal, con la presencia de Douglas Falconer, Crad Roberts y Eric Reeve, entre otros, pasaron posteriormente a celebrarse en los nuevos edificios de King´s Buildings con la participación adicional de otros grandes científicos, creando un ambiente de conocimiento sin parangón en el campo de la genética de poblaciones. Bill fue para nosotros y para muchos estudiantes y colaboradores, el modelo del científico a imitar. Descanse en paz.
Armando Caballero y Carlos López-Fanjul

La genética de poblaciones ha perdido a uno de sus más reputados miembros, con el fallecimiento, el pasado día 4 de julio de 2021, de Richard C. Lewontin a los 92 años.
Richard C. Lewontin, a quien todos los que le conocimos llamábamos Dick, fue estudiante de doctorado de Theodosius Dobzhansky en la Universidad de Columbia donde se formó como genético de poblaciones, usando Drosophila como organismo modelo. Tras completar su doctorado fue profesor en la North Carolina State University así como en las universidades de Rochester y Chicago, trasladándose en 1973 a la Universidad de Harvard donde fue catedrático de Biología y profesor de investigación Alexander Agassiz de Zoología en el Museum of Comparative Zoology. Sus contribuciones científicas le hicieron merecedor de diversos premios como la prestigiosa medalla Thomas Hunt Morgan (2017) de la Genetics Society of America (GSA).
Dick hizo importantes contribuciones a la genética de poblaciones tanto a nivel teórico como experimental. Así, destaca el análisis poblacional considerando dos loci simultáneamente y el acuñar el término desequilibrio de ligamiento, trabajo que sentó las bases para los actuales estudios de asociación. Entre las aportaciones experimentales destaca la introducción de las técnicas de electroforesis de proteínas en los estudios genético poblacionales (1966), y años más tarde también a nivel del DNA (1983). Muchas de estas contribuciones, que posteriormente quedaron plasmadas en su libro The genetic basis of the evolutionary change (1974), tuvieron un gran impacto en el desarrollo teórico de la teoría neutralista de la evolución de Motoo Kimura (1969).
Más allá de la genética de poblaciones, Dick siempre será recordado por el artículo The spandrels of San Marco and the Panglossian paradigm: a critique of the adaptationist programme que escribió con Stephen Jay Gould (que tenía laboratorio y oficina en el mismo edificio que Dick). En este artículo, que tuvo una enorme repercusión mediática, se criticó de forma muy severa cierto pensamiento adaptacionista que veía como resultado de la adaptación casi cualquier característica biológica, sin que se hubieran realizado rigurosos estudios para contrastar otras explicaciones.
Dick hizo otras muchas aportaciones, muchas bien conocidas, no solo en genética de poblaciones sino también en otras áreas como la filosofía de la ciencia. Nos gustaría sin embargo comentar un aspecto menos conocido de Dick, y es el hecho de que nunca firmaba como co-autor de artículos en los que no hubiera hecho una aportación muy importante. Para Dick, concebir un proyecto de investigación, conseguir financiación, ayudar a escribir un artículo, no era suficiente. Por eso quizás pueda parecer un científico no muy prolífico según algunos índices bibliométricos actuales. En este sentido se puede, no obstante, reconocer su gran legado científico en la sección de Agradecimientos de muchos de los trabajos realizados en su laboratorio.
Montserrat Aguadé y Julio Rozas
Universidad de Barcelona

Eric H. Davidson murió el martes pasado, 1 de septiembre de 2015. Aún en activo a sus 78 años, era desde 1982 Norman Chandler Professor of Cell Biology en el California Institute of Technology (Caltech), una de las mejores universidades del mundo, a la que se había incorporado en 1971. Fue pionero en diversos ámbitos de la biología del desarrollo: baste como ejemplo mencionar que suya y de Roy J. Britten fue la primera propuesta, en 1969, de un mecanismo de regulación de la expresión génica en los eucariotas, basado en la interacción física entre los productos de los genes reguladores y sus secuencias diana en los genes regulados; también propuso con Britten, en 1971, que la evolución de la arquitectura corporal de los animales depende de los cambios en la regulación de la expresión de determinados genes a lo largo del desarrollo. Caltech ha publicado un obituario sobre el profesor Davidson, en el que también se comentan sus contribuciones al análisis funcional del genoma del erizo de mar Strongylocentrotus purpuratus, y a la disección y modelado computacional de las redes de regulación génica de este sistema modelo animal. Investigar bajo su dirección fue para nosotros un privilegio.
María Rosa Ponce y José Luis Micol
Instituto de Bioingeniería
Universidad Miguel Hernández de Elche

Belga de nacimiento (nacido en el Congo) y belga y francés de nacionalidad, el Dr. Pierre Thuriaux (1944-2012), un referente mundial en el campo de la Genética de la Transcripción nos ha dejado a la edad de 68 años.
Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Bruselas (Bélgica) se formó en importantes laboratorios europeos de Alemania (Friburgo), Suiza (Berna) y Escocia (Edimburgo; donde formó parte del grupo de investigación del Premio Nobel en Medicina en 2001, Dr Paul Nurse), antes de trabajar como profesor en la Universidad Paris XI y acabar como Director de Investigación en el Servicio de Bioquímica y Genética Molecular del CEA-Saclay en Francia.
Sus trabajos en Genética, con la levadura Saccharomyces cerevisiae como organismo modelo, esclarecen los mecanismos moleculares responsables del paso del ADN al ARN (Transcripción), la primera etapa de la expresión del material genético en las células
Pierre Thuriaux es autor de más de 100 publicaciones científicas de gran prestigio, Premio Inserm de la Academia de Ciencias Francesas, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Debrecen (Hungría), Miembro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO), Miembro de la Sociedad Francesa de Genética, Miembro del Comité Biotecnológico de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria y Sanitaria (AFSSA) y editor de revistas científicas.
En su grupo de investigación se han formado importantes investigadores repartidos por múltiples países. Creó escuela en el campo de la Genética y la Bioquímica de la Transcripción y un ejemplo de esta investigación se encuentra en Eapana, en la Universidad de Jaén donde el Dr. Thuriaux ha mantenido un contacto tanto profesional como personal, participando además en tribunales de tesis o cursos de Formación.
Pero además de su calidad científica, su calidad humana ha dejado huella sin duda. Persona comprometida y fiel a sus ideales luchó siempre por los demás y con los demás. Jubilado hace varios años, se dedicó a varias de sus grandes pasiones: la divulgación científica, la música y la pintura.
Pierre Thuriaux era ante todo un sabio, un erudito y una de esas pocas personas que raramente aparecen entre nosotros.
Pero una vez más la paradoja de la vida muestra su lado más amargo. Su lucha por entender y dar soluciones al funcionamiento de las células no pudo parar el “antojo injusto” de estas por funcionar de manera anómala.
Descansa en paz allí donde solo los GRANDES están.
Dr. Francisco Navarro Gómez
Profesor de Genética
Dept. Biología Experimental/Genética (ED.B3) Universidad de Jaén Paraje las Lagunillas
23071 Jaén
Spain

El pasado 12 de abril fallecía José Luis Ménsua Fernández, Catedrático de Genética de la Universitat de València.
José Luis Ménsua realizó su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona bajo la dirección del Dr. Prevosti, sobre el estudio de la selección de un carácter cuantitativo en el organismo modelo Drosophila melanogaster. En 1971 se incorporó como Agregado de Genética a la Universitat Autònoma de Barcelona, coincidiendo con la implantación de la licenciatura de Biología en dicha Facultad, e inició una línea de investigación centrada en la selección artificial y la eficacia biológica utilizando Drosophila. En 1976 se trasladó a la Universitat de València, ya como Catedrático de Genética. Hacía poco que se había creado la Facultad de Biología, por la fragmentación de lo que antaño fuera la Facultad de Ciencias, y las condiciones del inicio del Departamento de Genética fueron sumamente precarias, dos despachos en un barracón prefabricado y tres Profesores Ayudantes recientemente contratados. Inmediatamente se encargó de coordinar la docencia de la Genética y, junto con Rosa de Frutos, planteó distintos temas de Tesis para los profesores ayudantes y los primeros discípulos que surgieron de los Biólogos y Bioquímicos de la Universitat de València. Se originó así una verdadera “F1” formada por los profesores veteranos del Departamento de Genética, algunos de los cuales ya han empezado a jubilarse.
A pesar de los difíciles comienzos, José Luis Ménsua logró formar un Departamento caracterizado por su gran compromiso con la investigación, docencia y gestión universitaria, que goza de reconocimiento entre sus pares, y de prestigio dentro de la Facultat de Ciències Biològiques. Todo esto es algo que le debemos a él.
Es de admirar y agradecer su personalidad y generosidad para con sus colaboradores. Nunca puso traba alguna a la libertad de investigación, pues después de haber encaminado a sus discípulos, les dejaba plena libertad para que investigaran en lo que se sentían más capacitados y creativos. Así es como surgieron los distintos grupos y líneas de investigación, algunos de los cuales aún perduran en la actualidad.
En cuanto a su capacidad de dirección y gestión, es de destacar que, además de haber sido el director del Departamento de Genética durante muchos años, José Luis Ménsua fue el primer Decano de la Facultat de Ciències Biològiques. También formó parte de la Junta Directiva de la SEG, organizó uno de los primeros seminarios de Genética de Poblaciones (Peñíscola, 1982) y, en 1997, el Primer Congreso de la Sociedad Española de Genética (anteriormente denominado Jornadas Luso-Españolas de Genética).
José Luis Ménsua también ha contribuido a la docencia traduciendo al castellano varios libros de Genética y un libro de Ciencias Naturales para la enseñanza de bachillerato. Poco antes de su jubilación, se tomó un año sabático que dedicó, principalmente, a escribir un libro de Problemas de Genética
Durante toda su vida en el Departamento de Genética de Valencia y también después de su jubilación, José Luis siempre se dedicó a apoyar y a asesorar a todos quienes se lo pedían, tanto en cuestiones académicas, como de gestión e incluso personales. Por eso, en estos tristes momentos todos sus compañeros del departamento sentimos que no solo hemos perdido a nuestro maestro sino también a un muy buen amigo.
Departament de Genètica, Facultat de Ciències Biològiques

El día 4 de enero, la comunidad genética en general, y la de genética de poblaciones y evolución, en particular, ha perdido a uno de los grandes, Jim Crow, a la edad de 95 años. El trabajo de Crow ha tenido una enorme repercusión en la formación de la mayoría de los investigadores de nuestro país en evolución y genética de poblaciones. Su famoso libro con Motoo Kimura, “An Introduction to Population Genetics Theory”, ha sido la “biblia” durante décadas para todos los que trabajamos en este campo. Pero lo más notable de Crow probablemente haya sido su enorme capacidad de síntesis y la claridad con la que exponía conceptos y datos, haciendo fácil lo difícil, lo que está al alcance de muy pocos. Una prueba es su librito “Basic Concepts in Population, Quantitative, and Evolutionary Genetics”, que es el ejemplo obvio de cómo hay que escribir un texto introductorio a temas complicados para que se puedan entender con una mínima formación genética. Otra prueba son sus influyentes y clarificadoras contribuciones, y posteriores artículos recopilatorios, sobre asuntos como la predicción del censo efectivo de población y la consanguinidad, las propiedades de las mutaciones deletéreas, y diversas aplicaciones de la genética de poblaciones en la evolución humana, todas ellas referencias clásicas en el campo. Su obra es tan amplia y de un impacto tal que no es posible intentar resumirla aquí. Diversas reseñas abordan el tema estos días y son fácilmente accesibles, desde la página WEB de la Universidad de Wisconsin-Madison, hasta el último número de Genetics.
Jim Crow visitó España como conferenciante invitado en el Seminario de Genética de Poblaciones y Evolución de Gandía en 2002, donde pudimos comprobar diversos aspectos de su personalidad que ya conocíamos por referencias. Por una parte, a sus 86 años, nos deleitó con una charla de las que no se olvidan sobre la diferente tasa de mutación puntual en la línea gamética de hombres y mujeres, un tema actual relacionado con su trabajo reciente. Y acto seguido, tomando una copa, nos obsequió con una buena sesión de trabajo que fue el germen de una colaboración posterior con algunos de nosotros. Evidentemente, para desarrollar esta actividad no basta con una mente brillante, una buena forma física y mucha capacidad de trabajo. El motor fundamental, teniendo en cuenta su carencia absoluta de vanidad, tenía que ser el auténtico deseo de comprender que caracteriza a un científico. Además, Jim Crow era una persona modesta, afable y paciente. Su actitud generosa, en particular con respecto al trabajo y el mérito científico del prójimo, fue siempre ejemplar. Se mostraba accesible a cualquier consulta, manteniendo una correspondencia activa hasta hace solo unos meses, siempre cordial y salpicada de comentarios sobre aspectos humanos y sus experiencias musicales. Porque Jim Crow era además un hombre verdaderamente culto y un gran aficionado a la música. Tocó la viola en la Madison Symphony Orchestra entre 1949 y 1994 y continúo tocándola luego en grupos de cámara hasta mucho después, sin desdeñar incluso acompañar a los estudiantes del conservatorio.
Con la muerte de Crow, perdemos una de las mentes más brillantes en la comprensión de los mecanismos genéticos de las poblaciones y un hombre y un científico ejemplares. Es sin duda virtud suya que quienes tuvimos la oportunidad de tratarle personalmente, aunque fuese durante un tiempo breve, tengamos además la sensación de haber perdido a un amigo.
Aurora García-Dorado, Universidad Complutense de Madrid
Armando Caballero, Universidad de Vigo

Queridos socios de la SEG
Lamento muchísimo comunicaros el fallecimiento de D. Enrique Sánchez-Monge y Parellada.
El Profesor Sánchez-Monge ha sido una figura esencial en la historia de la Genética en España, puesto que fue uno de los impulsores de la enseñanza de la Genética en las universidades, y de la investigación en centros de Mejora de Plantas a partir de los años 50. Fue uno de los fundadores de la SEG, siendo vicepresidente en la primera Junta Directiva. Pero es, sobre todo, un profesor inolvidable para los que tuvimos la fortuna de ser sus alumnos y amigos, pues fue para nosotros un ejemplo constante de pasión por la ciencia y de dignidad personal. Irradiaba de su persona simpatía y respeto a la vez.
Afectuosamente
María Jesús Puertas
Presidenta de la SEG
Breve reseña de sus méritos académicos:
Doctor Ingeniero Agrónomo y Catedrático de Genética y Mejora de Plantas de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid de 1960 a1987, siendo posteriormente nombrado Profesor Emérito de la Universidad Politécnica de Madrid. Fue además catedrático de Genética de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense.
Académico de número desde 1971 de la Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la que fue durante muchos años Presidente de la Sección de Ciencias Naturales.
En 1955 obtuvo el Premio Nacional de Investigaciones Agrarias y en 1980 el Premio Nacional de Publicaciones Agrarias; asimismo ha recibido el Premio Leonardo Torres Quevedo de Investigación Técnica en el año 1993. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha y por la Universidad Pública de Navarra.
Entre sus publicaciones destacan: “Genética General y Agrícola” (1952), “Fitogenética, Mejora de Plantas” (1955, 1974), “Catálogo Genético de Trigos Españoles” (1955), “Genética” (1961, 1966, 1972), “Diccionario de Genética” (1962, 1970), “Razas de Maíz en España” (1962), “Diccionario de Plantas Agrícolas” (1981), “Flora Agrícola” (1991), “Diccionario Español-Inglés-Nombres científicos de Agronomía” (1995), además de numerosos artículos científicos sobre su especialidad.